La excitación se podía palpar incluso vía internet, a través del canal Tesla Live, por la esperadísima presentación de la nueva generación del superdeportivo eléctrico Roadster, con propulsores de gas frío desarrollados junto a SpaceX.
Según afirmó Elon Musk durante el evento -que en sus primeras horas en Youtube fue visto en diferido por casi 4 millones de personas- habrá tres versiones de este vehículo futurista, de las cuales solo una (el Rocket) puede volar.
Habrá que ahorrar dinero: las reservas serán de entre USD 50.000 y USD 250.000, mientras la compañía planea su producción a partir de 2028.
Tesla eligió el centro de pruebas de cohetes de SpaceX en McGregor, cerca de Waco (Texas, Estados Unidos). Allí, el deportivo eléctrico subió por una rampa curva hasta quedar boca abajo, sostenido por un sistema de succión con ventiladores. Desde esa posición se despegó con propulsores de gas frío, dio una vuelta en el aire y aterrizó sobre el asfalto.
No fue la única acrobacia. En una segunda prueba, el auto pasó por encima de una fila de modelos de la marca -un Cybercab, un Cybertruck, un camión Semi, un Model Y y un Model 3- sin dejar de avanzar.

Y para los fanáticos de los números clásicos, Tesla mostró una aceleración de 0 a 60 millas por hora (unos 97 km/h) en menos de un segundo.
Entorno seguro para una prueba inédita
La puesta en escena necesitó hasta una restricción temporal de vuelo de la FAA, la autoridad de aviación civil de Estados Unidos. Para la fecha original, el organismo prohibió aviones y drones en un radio de 1,5 millas náuticas (unos 2,8 km) alrededor del predio. La veda iba desde el suelo hasta los 10.000 pies de altura, unos 3.000 metros.
El evento debía hacerse al aire libre y estaba previsto para el 1 de octubre, pero el mal tiempo lo postergó dos semanas.
"Claramente es ilegal hacer esto en la vía pública", bromeó Musk, visiblemente emocionado porque cumplió su promesa hecha al inicio del evento: "Esta noche verán cosas muy locas".
Por supuesta, tamaña demostración no contó con piloto humano sino que el Roadster hizo su proeza de manera autónoma, con la compañía de un robot, como se mostró al final.

El truco: succión y aire comprimido
El Roadster se apoya en dos sistemas: uno que lo pega al piso y otro que lo despega.
El primero es un conjunto de ventiladores y sellado contra el suelo que extrae el aire de debajo del auto. Según Tesla, genera succión suficiente para sostenerlo boca abajo incluso cuando está detenido.
El segundo, reservado a las versiones Thrust y Rocket, trae el ADN de SpaceX: propulsores de gas frío, que no queman combustible sino que liberan aire comprimido a alta presión. En la Rocket son diez, conectados a 600 litros de aire comprimido para levantar el auto y hacerlo girar en el aire, según explicaron los ingenieros presentes con Musk.
Los tanques se pueden recargar y unos actuadores eléctricos hacen microajustes para estabilizarlo en vuelo.
Tesla asegura que "cada hueco aprovechable" del auto está ocupado por tanques de presión de fibra de carbono (COPV, por su sigla en inglés). Es el tipo de recipiente que usa SpaceX y que estuvo en el origen de varias explosiones de sus cohetes.
El resto del paquete va en la misma línea: dirección electrónica (steer-by-wire) con volante tipo yugo, alerones activos y un modo pista que baja la altura del auto.
Para ahorrar peso, Tesla recurrió al magnesio, el titanio y la fibra de carbono, con comandos manuales y asiento de posición fija.
En lo estético, la marca dice haberse inspirado en el avión espía SR-71 y en el caza F-35. Hay faros ocultos, una luz trasera de lado a lado, pintura blanca de terminación aeroespacial y vidrios dorados que imitan el recubrimiento de los visores de los trajes espaciales. Adentro: tapizado blanco con microgamuza gris, una pantalla táctil central y dos pantallas más chicas al frente.
Cuánto cuesta y cómo se compra
Tesla no anunció el precio del Roadster: por ahora, solo se conocen los montos para reservarlo.
Tras el evento, la página de reservas de Tesla pide USD 50.000 por la versión Performance y USD 250.000 por la Thrust.
La Rocket no admite reservas abiertas: es solo por invitación y, según aclara la propia Tesla, no estará disponible en todas las regiones. La reserva se hace online, en el sitio de la compañía.
Como referencia, en 2017 Tesla había anunciado un precio base de USD 200.000 y una serie Founders de 1.000 unidades a USD 250.000, que debía pagarse completa por adelantado. Años después, esos valores desaparecieron de su web y no volvieron a publicarse.
¿Y la versión que vuela? Un reporte previo de The Information había anticipado que podría superar el millón de dólares. Tesla no lo confirmó.
Escrito por Analía Caballero


